Levanto, distrito que mezcla los restos pre-hispánicos de Yálape (un centro poblado con frisos en forma de rombos y en zigzag), el edificio circular de Colla Cruz (de construcción shachapuyo-inca), rodeado de hermosos paisajes, que sólo el capricho de la naturaleza puede crear.
Sus orígenes se remontan a la época prehispánica, cuando era un importante centro poblado de los shachapuyos, grupo humano que resistió heroicamente los afanes de de conquista de los incas.
A pesar de su trascendencia histórica, esta cultura que se desarrolló en la ceja de selva del norte del Perú es, en muchos aspectos, una incógnita, una pregunta sin resolver para los investigadores.
Localizado a 22 kilómetros de Chachapoyas, en Levanto se debe visitar:
Yalape, conjunto arqueológico de la época prehispánica, con edificios circulares de piedra y barro. En sus paredes se observan frisos en alto relieve, ornamentación característica de la arquitectura shachapuya. Su extensión es de cuatro hectáreas y habría sido construido entre el 1100 y los 1300 d.C.
Jalca, pueblo de origen preinca que conserva las características de la arquitectura tradicional. Las casas tienen techos de paja y la iglesia colonial es, probablemente, la más antigua de la zona.
La Jalca (2,900 m.s.n.m.) es la capital del folclore chachapoyano. Su riqueza artística se manifiesta a plenitud en la fiesta de San Juan (junio), celebración pagano-religiosa en la que se ejecutan una serie de vistosas y alegres danzas, algunas de ellas de raíces prehispánicas.
Una de las estampas folclóricas más interesantes es una danza que representa la leyenda de “Juan, el Osito”, hijo de un oso de anteojos que procreó en una joven jalquina, a la cual había raptado.
Aparte de sus danzas, la Jalca Grande es un pueblo de laboriosos campesinos, algunos de los cuales hablan un quechua de características únicas. En su pequeño corazón urbano sobresale el museo Étnico y la bonita iglesia colonial del siglo XVI, con un rústico y llamativo campanario de piedra. Su bucólico paisaje le agrega una dosis extra de belleza.
Se encuentra a 70 kilómetros de Chachapoyas, la capital regional.
Huancas, sus primeros pobladores fueron mitimaes (colonos) del valle del Mantaro, enviados por el Inca para “sembrar” los preceptos de la vida social de los Hijos del Sol, en un territorio que recién había sido anexada al gran imperio andino.
A pesar del tiempo transcurrido y a los escasos 5 kilómetros que la separan de Chachapoyas, el pueblo de Huancas sigue aferrado a sus costumbres y tradiciones autóctonas, aquellas que trajeron sus antepasados desde los valles y quebradas de la actual región Junín. Huancas es conocida por los trabajos de alfarería de sus mujeres. Ellas –con paciencia y destreza- elaboran ollas, cántaros, vasijas, entre otros utensilios domésticos, hechos de manera artesanal.
Mientras las señoras le dan forma al barro, los hombres de la comunidad abren surcos en los campos y cultivan la tierra.
El entorno geográfico del pueblo es muy llamativo. La zona se caracteriza por sus montañas verdes, pudiéndose otear la ceja de selva desde varios miradores naturales. Además, hay vestigios arqueológicos, tramos del Qhapaq Ñan (el gran camino inca) y una intensa variedad de orquídeas.
Pomacocha: Laguna localizada al borde de la carretera Pedro Ruíz-Rioja, provincia de Bongará. Es una de las tantas que existen en el departamento de Amazonas. Tiene un diámetro de aproximadamente tres kilómetros y se encuentra a más de 2,000 m.s.n.m. Es navegable y ofrece todas las garantías para la práctica de los deportes acuáticos.
El “Lago de los Pumas” (su traducción al español) es un hermoso espejo de agua rodeado de totorales y paisajes propios de la ceja de selva, siendo una de los escenarios naturales más impresionante de la región.
Cuenta con canales externos, lo que permite realizar tranquilos paseos en canoa y probar suerte con el anzuelo (se capturan sabrosas truchas).
El cercano pueblo de Pomacocha (2,150 m.s.n.m.), cuenta con servicios e infraestructura turística, siendo una buena alternativa para disfrutar a plenitud de la laguna.
Se encuentra a la altura del kilómetro 327 de la carretera Pedro Ruiz-Rioja.
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Catarata de Gocta sus 771 metros de caída la convierten en la tercera catarata del mundo, después de El Salto del Ángel (972 metros), en Venezuela, y Tugela Falls (948 metros), en Sudáfrica.
El sorprendente velo de agua fue presentado a los ojos del mundo en marzo del 2006, cuando el alemán Stefan Ziemendorff, publicó los resultados de su expedición a una catarata no aparecía en las cartas ni mapas de la región, pero que la población local conocía como La Chorrera.
La travesía se realizó en febrero del mismo y contó con la participación de expedicionarios peruanos. Luego de la gran aventura, Ziemendorff decidió cambiar el nombre de La Chorrera por el de Gocta, en referencia a la población más cercana al inmenso velo de agua que, según las leyendas locales, es resguardado por una gigantesca serpiente.
Para llegar a esta formidable joya natural, hay que caminar cerca de 5 horas por un bosque de niebla, descubriéndose 22 caídas de aguas y una gran variedad de flores silvestres y cautivantes especies de fauna, como el gallito de las rocas, tucanes, monos, pumas, entre otros.
El recorrido se inicia en el caserío de Cocachimba, provincia de Bongará. Su capital, Jumbilla, está a 130 kilómetros de Chachapoyas. |
Cataratas La Chinata, fantástico velo de agua que se desprende desde una altura de 580 metros. Su entorno geográfico es magnífico y se caracteriza por la diversidad de su flora, apreciándose orquídeas, helechos y musgos.
Localizada sobre los 1,300 m.s.n.m., las cataratas son uno de los atractivos principales de la provincia de Bongará. Si su punto de partida es Chachapoyas hay que dirigirse a la ciudad de Pedro Ruiz Gallo (90 minutos en auto) y luego recorrer 7 kilómetros hasta el distrito de San Carlos. Desde esta población la distancia es de 12 kilómetros.
Kuelap:En el distrito de Tingo (provincia de Luya) y a 4 horas de Chachapoyas, se encuentra la ciudad fortificada de Kuelap, que fue descubierta en 1843, por el juez de 1ra instancia Juan Crisóstomo Nieto.
La ciudad, que se encuentra en la cima de una montaña a 3,000 m.s.n.m., tiene una extensión de 584 metros de largo y aproximadamente 110 de ancho.
Sus enormes murallas defensivas que delimitan los dos sectores de la ciudadela ("pueblo bajo" y puelo alto") son impresionantes debido a sus 20 metros de altura. En su construcción, los shachapuyos utilizaron bloques de piedra caliza.
En el "pueblo alto", destaca el Castillo, una construcción ceremonial que consiste en una planta rectangular con tres plataformas superpuestas y el Torreón, una edificación defensiva de 7 metros de alto.
Mientras que en el “pueblo bajo”, sobresale una estructura circular conocida como el Tintero, similitud a este recipiente.
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Con una altura de 5.5 metros y un diámetro de 13.7 metros, la construcción habría tenido fines ceremoniales y es uno de los 335 vestigios pétreos del sector, el cual habría albergado al grueso de la población de la ciudad fortificada, estimada en los 350 mil habitantes.
Un detalle singular de Kuelap es la estrechez de sus tres accesos. Estas vías sólo permiten el paso de una persona, es decir, si un ejército enemigo quería invadirla, sus soldados tenían que ingresar en hileras de a uno, siendo blancos fáciles para los guerreros shachapuyos.
Se cree que la admirable ciudad fortificada fue construida alrededor del siglo XVIII a.C. por los shachapuyos, civilización prehispánica conformada por pequeños reinos con raíces culturales comunes.
Kuelap es el complejo arqueológico más importante de la región Amazonas. Se encuentra a 35 kilómetros de Chachapoyas.
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Laguna de los Cóndores, bella, lejana y de difícil acceso, está rodeada de tupidos bosques nubosos. Es de origen glacial y es la naciente del río Chilchos. Se encuentra a 2,600 m.s.n.m.
En 1997 un grupo de arqueólogos encontró cerca de 280 momias sachapuyas, en un grupo de mausoleos prehispánicos construidos en lo alto de un farallón de apariencia inaccesible, a 100 metros sobre la laguna de los cóndores.
Durante más de 500 años, los cuerpos de los que habrían sido importantes dignatarios sachapuyos, estuvieron ocultos para los ojos de la ciencia. El hallazgo sirvió para revalorizar la trascendencia de esta cultura e iniciar una serie de estudios sobre su desarrollo y organización social.
Muchas de las momias –en buen estado de conservación- se hallaron en ataúdes de madera. Además, al lado de los cuerpos se encontraron 3 mil piezas de gran valor arqueológico e histórico (cerámicas, ídolos, lanzas, y hermosas tallas de madera, de manufactura sachapuya e inca).
Las paredes exteriores de los mausoleos fueron cubiertas con una pasta arcillosa y enlucida de blanco, aunque también se aprecian algunas bandas rojas. |
Después de las investigaciones, los fardos funerarios y los objetos hallados en las tumbas, fueron trasladados al museo de Sitio de Leymebamba, a 45 kilómetros de la laguna de los Cóndores (sólo se llega a pie o a caballo) y a 93 kilómetros de Chachapoyas.
Museo de Sitio de Leymebamba, es un moderno recinto diseñado para albergar y exponer las momias, ceramios, tallas, armas y demás piezas descubiertas en el prominente farallón de la laguna de los Cóndores.
Se encuentra a 10 kilómetros del pueblo de Leymebamba (93 kilómetros de Chachapoyas). Atiende al público de martes a domingo desde las 9:30 horas hasta las 16:30 horas.
Conjunto habitacional Macro, es un grupo de viviendas de la cultura sachapuyas, erigidas presumiblemente en el siglo XII d.C. en la ladera de un cerro vertical que flanquea el cauce del río Utcubamba. De formas circulares, los recintos fueron levantados con piedra y barro, apreciándose frisos romboidales y hornacinas en sus paredes. Se encuentra en el distrito de Magdalena, a la altura del desvío al poblado de Nuevo tico (a 25 kilómetros de Chachapoyas).
Sarcófagos de Karajía, monumentales e impresionantes, ignorados hasta 1985, cuando el arqueólogo peruano Federico Kauffman Doig, los despertó de sus sueño de olvido, tan profundos, que ni los saqueadores de tumbas prehispánicas pudieron interrumpirlo, quizás por encontrarse en un lugar de difícil acceso, 200 metros hacia abajo de una de las paredes de la quebrada de Juscubamba.
En total son siete sarcófagos de 2,50 metros de altura, los mismos que forman una hilera. Las pruebas científicas realizadas por los investigadores, arrojan que los monumentos fúnebres habrían sido construidos en el año 1460 de nuestra era (+/- 60 años).
De diseño antropomorfo, los sarcófagos se erigieron con una mezcla de arcilla, palos y piedras. Su consistencia es compacta en las zonas que representan al pecho y la cabeza; mientras que su parte externa está pintada con dos tonalidades de rojo (su base es blanca), presentando, además, decorados de figuras geométricas. En una de las tumbas existe un forado, a través del cual los investigadores observaron el interior, comprobando la existencia de una momia sentada sobre un pellejo y cubierta de telas mortuorias. Varias piezas de cerámicas y otras ofrendas completaban el ajuar fúnebre.
Estos sarcófagos de la cultura sachapuyas, se encuentran en la zona de Karajía (2,760 m.s.n.m.), provincia de Luya, a 48 kilómetros de la ciudad de Chachapoyas.
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Mausoleos de Revach, son singulares construcciones funerarias erigidas sobre la ladera rocosa de un escalofriante barranco, localizado a una hora de camino (a pie) del pueblo de Santo Tomás (provincia de Luya).
Los mausoleos se asemejan a pequeñas viviendas de uno y dos pisos, con techos inclinados de dos aguas y una sola caída, sostenidos con palos de juncos. Sus paredes son de piedra, habiéndose utilizado argamasa de barro para unir los bloques. También se observan dibujos a manera de decoración.
En Revach, cuya antigüedad se remonta al siglo XIV d.C., los sachapuyas sepultaron a personajes poderosos e influyentes, según concluyen los estudios realizados en esta zona, investigada en el siglo XIX por Charles Wiener y en 1987 por un grupo de arqueólogos peruanos.
A pesar de encontrarse en un área de difícil acceso, los profanadores de tumbas prehispánicas han ocasionado graves daños en el patrimonio arqueológico. En la actualidad, sólo se mantienen incólumes pequeñas tumbas y algunos vestigios óseos.
Bagua, es la ciudad principal de la provincia de mismo nombre. De geografía agreste y exuberante, se encuentra a 104 kilómetros de la ciudad de Chachapoyas, en la margen derecha del río Utcubamba.
La diversidad de sus atractivos naturales, la convierten en una de las ciudades con mayor potencial ecoturístico de la región. A pesar de eso, hasta ahora sólo es un lugar de paso para los viajeros que van de la costa a la selva amazónica y viceversa.
Entre sus atractivos destacan:
Cataratas de Numparket, deslumbrante caída de agua de más de 90 metros de altura y rodeada de hechizantes paisajes. Se encuentra a 40 kilómetros de Bagua.
Pongo de Rentema, con dos kilómetros de ancho en su parte más angosta, es un arriesgado paso en el que confluyen los ríos Marañón, Utcubamba y Chinchipe. Se encuentra a 14 kilómetros de Bagua, siguiendo la carretera de penetración Bagua-Imazita.