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LUGARES ATRACTIVOS EN CUSCO
De día o de noche, Cusco es una ciudad llena de encantos y atractivos. Las mañanas son ideales para pasear por las calles, conocer sus iglesias, recorrer el legendario Barrio Artesano de San Blas o salir a recorrer los pueblos y los restos arqueológicos de los alrededores. En las noches, cuando la ciudad se viste de luces, las discotecas, pubs y restaurantes, son los mayores atractivos. La vida nocturna en el Cusco, ofrece una gran variedad de posibilidades de diversión, capaces de satisfacer a los más exigentes.
Si se visita el Cusco, es indispensable conocer los siguientes lugares: el Koricancha (Templo del Sol), el Ajlla Wasi, las Iglesias y Conventos, los Restos Arqueológicos, principalmente Machu Picchu, Sacsayhuamán y Ollantaytambo
Plaza de Armas
En tiempos del incanato, la Plaza de Armas del Cusco era llamada Huacaypata o "Plaza del Guerrero". Cuna de legendarias hazañas e importante lugar ceremonial, fue escenario de las fastuosas celebraciones anuales del Inti Raymi o Fiesta del Sol. Pero también de diversos acontecimientos claves en su historia, como la proclamación de su conquista en la propia voz de Francisco Pizarro, o la heroica muerte del caudillo indígena Túpac Amaru II. Con la llegada de los españoles, la Plaza fue rodeada de una bella arquería de piedra, que hasta el día de hoy perdura.
En ella se encuentran también las iglesias de la Catedral y de la Compañía de Jesús, que conforman una verdadera atracción turística.
El Palacio Arsobispal
Construcción virreinal de reminiscencias árabes levantada sobre las bases de lo que originalmente fuera el palacio de Inca Roca y actual Museo de Arte Religioso. Tras la conquista, fue habitado sucesivamente por distintas personalidades como el obispo Fray Vicente de Valverde, los marqueses de San Juan de Buena vista, y por los Valverde Contreras y Jarava, marqueses de Rocafuerte.
El muro perimetral, formado por grandes bloques de piedra, es un testimonio impresionante sobre el pasado incaico de este edificio.
Sobre él se alza una sencilla pared de adobe y se impone la portada de piedra con los escudos labrados de sus antiguos propietarios. Las columnas en espiral, a ambos lados de la puerta principal, sugieren que se trata de una obra tardía, quizá del siglo XVIII. Otro detalle singular de la fachada es el balcón esquinero, ricamente tallado, que rodea la ventana de ajimez (ventana arqueada, dividida en el centro por una columna) con columnilla en la esquina y celosías de reminiscencias mudéjares.
Su interior está articulado por un gran patio renacentista con arquerías de piedra y azulejos sobre las paredes. Alrededor se encuentran las salas del museo que, desde 1966, alberga la colección de arte religioso formada por José Orihuela Yábar. Todo el edificio fue íntegramente restaurado después del terremoto de 1950.
Célebre, también, por tener entre sus muros la famosa Piedra de los Doce Ángulos, en la calle Hatun Rumíyoc.
Dirección: Intersección de las calles Hatun Rumíyoc y Jr. Herrajes.
Telf.: 22-2781.
Horario de atención: Lunes a sábado de 8:00 a 11:30 y de 15:00 a 17:30; domingos de 14:00 a 17:30 hrs.
Barrio de San Blas
Es uno de los barrios más pintorescos del Cuzco. Se caracteriza por sus calles estrechas y empinadas que zigzaguean entre viejas casonas coloniales levantadas con muros de piedra incaica. También es conocido como el Barrio de los Artesanos o el "Distrito de los Artistas", pues alberga numerosos talleres y tiendas de renombrados artistas populares, como por ejemplo Hilario Mendívil, Edilberto Mérida, Santiago Rojas y Maximiliano Palomino.
En los tiempos incaicos era uno de los distritos más importantes de la ciudad y su nombre era T'oqo-kachi (T'oqo = hondonada, kachi = sal).
Ubicación: a 4 cuadras de la Plaza de Armas
La Plaza del Regocijo o del Cabildo
Debido a la peculiar disposición urbana del Cusco, su edificio municipal no quedó situado en la Plaza Mayor o Plaza de Armas, sino en esta plaza aledaña, llamada hasta hoy del "Regocijo". Al parecer, su nombre proviene de la tradición quechua que la llamó Cusí pata o "patio de la alegría". En consecuencia con su nombre, aquí se realizaban festejos públicos, como las corridas de toros o juegos de cañas, además del mercado, dejando la Plaza de Armas para las celebraciones más solemnes, particularmente las de carácter religioso.
Acllawasi (Casa de las Virgenes del sol)
Uno de los edificios más importantes que se hallaban en la plaza principal era el Acllahuasi (Casa de Mujeres Escogidas o Vírgenes del Sol). Era algo así como un monasterio andino para mujeres nobles que se escogían entre las más bonitas del territorio quechua.
Ellas vivían consagradas al culto del Dios Sol, a la preparación de sus ceremonias, a los tejidos de vestir para el Inca y para diferentes propósitos religiosos.
Así también, elaboraban el sanqhu (pan ceremonial) y la el aqha o "chicha" (cerveza de maíz). Además, guardaban la virginidad perpetua.
Estas doncellas se dividían en dos categorías: las hijas de los quechuas de sangre noble, consideradas como las esposas de Sol, y las hijas de nobles privilegiados que fueron consideradas como las esposas del Inca. Todas se instruían bajo el cuidado de las Mamakuna, quienes conformaban una clase de sacerdotisas muy hábiles en los asuntos domésticos y ceremoniales.
Ningún hombre podía verlas, incluso el mismo Inca. Sólo la Qoya (esposa principal del Inca). Según la ley, si un varón llegaba a sostener relaciones íntimas con una mujer escogida, él, su familia, sus allegados y sus animales, eran sacrificados junto a su pueblo, por haber alimentado y albergado a un "mal hijo". Gracilazo indica que esta regla era ley, pero nunca se ejecutó pues nadie la transgredió.
Ubicación: Calle Loreto s/n.
Visitas: horario de misa del Convento de Santa Catalina
Hatun Rumiyoc Palacio de Inca Roca (Piedra de los 12 Angulos)
Restos Arqueológicos de Hatunrumiyoc (Piedra de los 12 ángulos).- Es un muro construido con el tipo de piedra "diorita verde", ubicado en el exterior del palacio atribuido a Inca Roca. La muralla es admirable por su arquitectura poligonal, cuyo frente abarca casi toda la calle Hatunrumiyoc.
Se caracteriza porque al centro del muro se ubica la piedra de los doce ángulos, famosa por el perfecto ensamblaje de sus esquinas y lados con las demás piedras.
Esta muralla tiene superposiciones de muro colonial y republicano, y actualmente forma parte del Palacio Arzobispal - Museo de Arte. (Ubicación: Calle Hatunrumiyoc s/n, 2 cdras. de la Plaza de Armas).
Hatunrumiyoc es conocido porque en él se encuentra la famosa "piedra de los doce ángulos". El palacio se ubicaba en la esquina de las calles Hatunrumíyoc y Herrajes, que actualmente está ocupado por el Palacio Arzobispal y por un museo de arte colonial abierto al público.
Aquí, los arquitectos debieron construir un andén para nivelar el terreno, ya que allí comienza a aguzar su pendiente hacia San Blas. Un trabajo digno de ver ya que se han recuperado los muros este y sur del andén gracias a los trabajos de limpieza.
A pesar de que la mayoría del frente de Herrajes se ha perdido, aún queda un perímetro de 190 metros circundando el andén, la misma que exhibe la habilidad de los talladores del imperio y su particular estética.
El muro de contención es una formidable muestra del ensamble poligonal de las piedras; que utilizaron, únicamente, los incas para construir muros de sostén. Podremos notar también, que en el muro sur, el ensamble poligonal no es estructural, sino un enchape que cubre un muro burdo que hace de sostén
La Piedra de los Doce Ángulos
En la calle Hatunrumiyoc se puede apreciar un antiguo muro inca, que fue parte del palacio de Inca Roca. Este muro es una muestra admirable del trabajo inca en pulir y colocar cada piedra. En esta estructura destaca la llamada "Piedra de los Doce Ángulos", famosa por el perfecto trabajo y ensamblaje de sus esquina
Koricancha
Fue unos de los más venerados y respetados templos de la ciudad. "El recinto de oro", como era conocido, era un lugar sagrado donde se rendía pleitesía al máximo dios inca: el INTI, por lo que sólo podían entrar en ayunas, descalzos y con una carga en la espalda en señal de humildad, según lo indicaba el sacerdote mayor WilaqUmo.
El frontis era un hermoso muro proveniente de la más fina cantería, decorado únicamente por una banda continua de oro puro de una palma de alto, a tres metros del suelo, y un techo de paja fina y delicadamente cortada. En uno de los bloques de la segunda hilada se observan tres agujeros que pudieron ser utilizados para evacuar las aguas de las lluvias del patio interior, o como salida de la chicha que se ofrecía como ofrenda. Según los experimentos de Augusto León Barandiarán, si se golpea dentro de los agujeros se pueden escuchar las notas musicales "re", "la" y "mi".
Composición
La base de la composición inca para la construcción del templo, fue la cancha, patio alrededor del cual se disponían varios recintos de planta rectangular.
La primera que estaba junto a Intipampa, contenía los edificios principales del culto al Sol y a otros dioses del panteón inca; mientras que en la segunda ubicada frente a esa plaza se veneraba a Punchao, (una representación del Sol que consistía en una estatua de oro puro de la altura de un niño de diez años) que permanecía allí durante el día, y en la noche era llevado a la plaza para su veneración. El ídolo "dormía" acompañado por numerosas ñustas en una edificación vecina, fuera de la cancha, para luego ser devuelto a su lugar inicial por la mañana
Los "Aposentos"
Los Aposentos (nombre usado por Gracilazo) sirvieron para que la jerarquía religiosa se reuniera. Allí también se recibía al Wilaq Umo o sacerdote mayor. Al fondo del patio se ubicaba el aposento mayor, del que hoy sólo quedan algunos cimientos.
Estudios realizados en el lugar afirman que este aposento fue un espacio amplio de dos corredores formados por un muro central que sostenía la cumbrera. Los hastíales o mojinetes se hicieron en adobe como en todos los edificios incas, y los techados se ejecutaron con estructuras de madera y cobertura de paja.
El jardín
El famoso jardín interior del Koricancha era "regado a mano por agua que traían a cuestas" las acllas, y adornado tres veces al año con mazorcas de maíz y frutos de oro que las mismas ñustas colocaban en tiempos de siembra, cosecha o cuando los jóvenes se hacían guerreros en la fiesta del Huarachicuy.
El templo para los dioses y la sacralización geográfica
Como se ha mencionado anteriormente dentro del templo no sólo se veneraba al Sol, sino a otras deidades menores como la Luna y Venus. Según el Inca Gracilazo de la Vega, el local mediano de la esquina noroeste del templo era dedicado para el culto a la Luna, y el siguiente era para Venus, las Pléyades y otras constelaciones. Al otro lado del patio, en dos recintos menores, se rendía culto al Trueno (Llapa) y al Arco Iris (Cuichu).
En su fachada había un altar que sostenía la plancha de oro que reflejaba el sol del amanecer. Hoy está parcialmente destruido por obras coloniales que fueron reconstruidas más adelante.
El Koricancha no sólo albergaba los principales dioses del panteón inca, sino que tenía una proyección mágico-religiosa, cuyo el fin era el de sacralizar la geografía del Tahuantinsuyo. Por ello, del centro de la cancha principal, inticancha, partían los seques, que son las líneas virtuales que comunicaban el templo con los espíritus que moraban en las montañas (apus), ante quienes, aún los poderosos incas, inclinaban su cabeza. También estaban ligados a las cumbres, abras, manantiales, salientes rocosas, marcadores astronómicos y puntos principales del paisaje cuzqueño. Hasta el momento se conocen 327 ceques, 21 de las cuales se ubicaban en la pared perimétrica del templo o en los frentes de las calles cercanas.
¿Cómo llegar?
Si usted, después de conocer las maravillas del Templo Sagrado de Koricancha, desea visitarlo, siga nuestras recomendaciones y disfrute de un entorno de sagrado misticismo.
Acceda al templo desde la Plaza de Armas por el Callejón de Loreto "Intiqhicllu", cruce la calle Maruri y dejando Pucamarca doble a la izquierda, para avanzar por Pampa del Castillo. En ese lugar, no había edificaciones en tiempos incaicos, en cambio, había una serie de andenes que bajaba hasta el río y era una chacra llamada Mancochuqui, dedicada a Huanacauri, la huaca mayor de los incas.
La ruta conduce a una plaza alargada donde está la iglesia de Santo Domingo. Ese espacio fue el Intipampa, la plaza o llano del Sol, antes era unos doce metros más ancha de lo que es ahora, porque los constructores de la iglesia colonial lo redujeron para levantar su templo.